
EN ESTE ENCUENTRO ANDINO AMAZÓNICO ESTÁN LOS ANDENES DE CUYOCUYO, RECONOCIDOS COMO LA PRIMERA ZONA DE AGROBIODIVERSIDAD EN EL PERÚ
Son 15 308 hectáreas que albergan el mayor complejo de andenería de los Andes orientales del sur del Perú. En este mágico lugar, ubicado entre los 2764 y los 4948 m s. n. m., las comunidades quechuas han conservado, con técnicas ancestrales, una gran diversidad de cultivos altoandinos que, sumados a la diversidad natural y cultural, hacen de Cuyocuyo un lugar único.
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Reconocimientos
ZONA DE AGROBIODIVERSIDAD (ZABD)
En 2019, el entonces Ministerio de Agricultura y Riego reconoció los Andenes de Cuyocuyo como Zona de Agrobiodiversidad (ZABD), debido a la alta diversidad de cultivos nativos y sus parientes silvestres, así como por el conocimiento ancestral que las comunidades mantienen para conservar este territorio. Premio Ecuatorial: En el 2025, las comunidades que gestionan esta ZABD recibieron este premio, otorgado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en reconocimiento a su aporte a la acción climática mediante soluciones basadas en la naturaleza. OMEC: Ese mismo año, el Estado peruano reportó la ZABD Andenes de Cuyocuyo ante el Convenio de Diversidad Biológica como Otra Medida Eficaz de Conservación Basada en Área (OMEC), convirtiéndose en una de las primeras zonas de agrobiodiversidad en contribuir a la meta global 30x30.
PAISAJE CULTURAL (PC)
En 2021, el Ministerio de Cultura declaró el Paisaje Cultural “Cuyocuyo” como Patrimonio Cultural de la Nación en la categoría de Paisaje Vivo, reconociendo la estrecha relación que las comunidades han construido con su territorio a lo largo del tiempo y cómo esta interacción ha dado forma a un paisaje donde naturaleza, agricultura y cultura siguen coexistiendo y evolucionando.
Ambos reconocimientos se establecieron en el sitio prioritario para la conservación “Andenes de Cuyocuyo”, uno de los 18 sitios prioritarios para la conservación de la diversidad biológica de Puno.

Herencia natural
Pastizales, bofedales y yungas dominan el paisaje.
Un clima frío y húmedo recorre Cuyocuyo entre noviembre y marzo, y son la neblina y la bruma compañeras constantes de sus habitantes hasta la llegada del sol
y la época seca entre abril y octubre.

La construcción de canales en las partes altas de la cuenca permite ampliar el área de bofedales.

Corrales para la crianza de camélidos.

El pastoreo de llamas y alpacas es una actividad tradicional en las partes altas de Cuyocuyo.

La construcción de canales en las partes altas de la cuenca permite ampliar el área de bofedales.
Pastizales y bofedales
De los 2,000 a más de 6,000 m.s.n.m. se encuentra la ecorregión puna húmeda de los Andes centrales, que se caracteriza por la presencia de pastos, arbustos altoandinos, bofedales y bosques de queñoa (Polylepis sp.).

Tarwi (Lupinus sp.)

Colle (Buddleja coriácea)

Orquídea (Sobralia sp.)

Tarwi (Lupinus sp.)
Flora
Las especies están adaptadas a tolerar temperaturas que oscilan entre los 0º C a 15º C, arbustos y pajonales de tallo y hojas duras que crecen de forma dispersa, como el ichu, la chillca, el tarwi y la muña están presentes en altas concentraciones.

Yungas

Yungas

Yungas
Yungas
De los 500 a los 4,000 m.s.n.m. se encuentra la ecorregión conocida como Yungas bolivianas, la cual se manifiesta en Perú solo en la Amazonía de Puno. La amplia variación de altitudes de las yungas, sumada a las intensas lluvias, alta radiación solar y fuertes vientos provenientes del Atlántico, dan como resultado un paisaje ampliamente biodiverso.

Oso de anteojos (Tremarctos ornatus)

Vicuña (Vicugna vicugna)

Taruca (Hippocamelus antisensis)

Oso de anteojos (Tremarctos ornatus)
Fauna
En Cuyocuyo se encuentran animales emblemáticos como osos de anteojos, taruca, gato andino, puma, vicuña, llama, alpaca, y más de 100 especies de aves como el cóndor, el matorralero de cara negra, la bandurria andina, el colibrí gigante, entre otras.
Herencia cultural
Desde épocas preincas hasta la actualidad, las comunidades de Cuyocuyo
han logrado conservar técnicas de cultivo transmitidas de generación en generación.
El distrito mantiene una herencia cultural viva; idioma, festividades y otras prácticas ancestrales que han sabido resguardar junto a su increíble agrobiodiversidad.

Sembrador de vida
Agrodiversidad
Más de 130 variedades de papa, 31 de oca, 29 de olluco, 12 de mashua, 22 de maíz y 22 de habas, son sabiamente cultivadas por las comunidades. Se han identificado 33 tecnologías ancestrales empleadas hasta la actualidad.

El control vertical de los pisos ecológicos a través del sistema de andenería permite contar con gran diversidad de alimentos y reducir los riesgos en la producción agrícola.

Los andenes de Cuyocuyo se caracterizan por tener unas cavidades o putucos.

El control vertical de los pisos ecológicos a través del sistema de andenería permite contar con gran diversidad de alimentos y reducir los riesgos en la producción agrícola.
Andenería
Los andenes de Cuyocuyo forman parte del complejo más extenso de la sierra sur oriental del Perú. Su diseño es singular debido a los “putucos”, cavidades que sirven como almacenes o guaridas para los campesinos durante sus faenas. Además, presentan escaleras incrustadas de piedra y “achiwas” que son como aleros que permiten ampliar la superficie cultivable de suelo. Están hechos enteramente de piedras lajas y barro, caracterizando de manera imponente el paisaje.

Casas con la arquitectura tradicional de Cuyocuyo. Usan barro, piedras laja y paja como materiales de construcción.

Las chulpas de Huancasayani evidencian ocupación preínca en el periodo Intermedio tardío.

Calles de Cuyocuyo.

Casas con la arquitectura tradicional de Cuyocuyo. Usan barro, piedras laja y paja como materiales de construcción.
Testimonio arqueológico
Las Chullpas son edificaciones funerarias hechas de piedra. Están las de Huancasayani, Ura Ayllu y Sollanque. Otro hito arqueológico es la ciudadela de Llactapata que abarca aproximadamente una hectárea de extensión y donde se pueden encontrar Qolqas, diferentes estructuras rectangulares y semicirculares que eran utilizadas para almacenar alimentos.

En Cuyocuyo se cultivan más de 125 variedades de papa.

Ocas

Agricultoras de la comunidad campesina Puna Ayllu en faena de cosecha de papa.

En Cuyocuyo se cultivan más de 125 variedades de papa.



Kallawayas
Los Kallawayas, conocidos como los “médicos de los Andes”, llegaron a la zona de Sayaca, lo que hoy es la comunidad campesina de Puna Ayllu, fue la etnia que ocupó el territorio de Cuyocuyo, sus alrededores y parte de Bolivia. Ellos dominaron los diferentes pisos altitudinales entre la puna y la selva alta, de 1,000 a 5,000 m.s.n.m., utilizando diferentes variedades de plantas medicinales para combatir las enfermedades de la época.

Puente que data de épocas inca.

Puente que data de épocas inca.
Caminos ancestrales
El Qhapac Ñan recorre Cuyocuyo desde épocas incas. La red de caminos mantiene su empedrado original y puentes elaborados de una sola piedra que se usan hasta la actualidad. El camino más emblemático es el de Ccala Ccala, que ingresa a la selva de Sandia.

Danzante de las nubes

En contraste con la melodía melancólica del ayarachi, los trajes de los danzantes son coloridos y alegres.

Las plumas de guacamayos y flamencos, y otras aves andinas y amazónicas en los tocados, reflejan el encuentro entre los Andes y la Amazonía.

En contraste con la melodía melancólica del ayarachi, los trajes de los danzantes son coloridos y alegres.
Danza de Ayarachi
Ayarachi significa “alma que llora” en quechua, y es el nombre que se le da una danza y melodía reconocida por el Estado peruano como Patrimonio Cultural de la Nación. Está asociada a rituales fúnebres, atribuyéndose su origen a los funerales del inca Atahualpa en la época del Tahuantinsuyo.

Casi todo el traje es confeccionado por su dueña.

El arte textil es practicado generalmente por las mujeres cuyocuyinas.

Confeccionar una lliclla o manta tarda aproximadamente cuatro meses.

Casi todo el traje es confeccionado por su dueña.
Textiles
Los tejidos de Cuyocuyo muestran el arte y la destreza de la mujer cuyocuyina. Las llicllas, mantas usadas por las mujeres, representan los elementos andinos y amazónicos que confluyen en este lugar.


¿Qué es un mecanismo de retribución?
Es una forma de reconocer (económicamente o de otra manera) a las familias agricultoras por el esfuerzo de conservación de la agrobiodiversidad que realizan.
Retribuir no es solo una deuda pendiente: es la mejor manera de asegurar que el esfuerzo de estas familias por cuidar nuestra agrobiodiversidad se mantenga en el tiempo, algo clave para enfrentar el cambio climático y otras crisis futuras.
Para implementarlo se necesitan tres elementos:
Monitoreo
Para conocer con certeza qué conserva y cómo evoluciona.
Gobernanza
Para asegurar que los beneficios lleguen de manera justa y transparente a las comunidades.
Planificación
Para definir las acciones y los costos de conservación.
¿Cómo se puede hacer realidad?
Proponemos cuatro mecanismos que pueden ser adoptados no solo en la Zona de Agrobiodiversidad Andenes de Cuyocuyo; sino en las otras 11 ZABD que tiene el país:
A
Retribución directa no monetaria:
Mediante bienes o insumos para a las comunidades que conservan un mínimo de hectáreas de ciertas variedades. Podría financiarse con fondos públicos.
C
Mecanismo de mercado:
Conectando productos de la agrobiodiversidad con restaurantes, cafeterías, mercados y consumidores que valoren económicamente su origen y el esfuerzo de las comunidades.
B
Retribución directa monetaria:
A través de un Fondo para la Conservación de la Agrobiodiversidad, manejado como fideicomiso en beneficio de las comunidades. con aportes públicos y privados.
D
Mecanismo indirecto no convencional:
Mediante asistencia técnica, capacitación, gestión de agua, salud y educación por parte del gobierno nacional y regionales así como organizaciones de la sociedad civil.
En la ZABD Andenes de Cuyocuyo, con el apoyo de INIA, Helvetas y WCS, las comunidades comercializan variedades de papa nativa con restaurantes de Puno interesados en contribuir a la conservación de la agrobiodiversidad.


¿Qué sigue ahora?
Que la sociedad reconozca el valor de la agrobiodiversidad y el papel que cumplen las familias agricultoras al conservarla. Su trabajo no solo protege variedades nativas y conocimientos ancestrales, sino que también fortalece la seguridad alimentaria y la resiliencia frente al cambio climático.
Por ello, buscamos impulsar mecanismos que permitan retribuir a las familias agricultoras que la cuidan, y que asumen gran parte del costo de esa conservación que finalmente nos beneficia a todos.
Colaboradores












